Pobladores, agricultores y autoridades comunales advierten riesgos para el agua, los cultivos y la ganadería, y demandan proyectos para garantizar fuentes de agua segura.
Recuay, Áncash. — Las comunidades de Canrey Chico y Pariapata, junto con pobladores de los caseríos de San Miguel de Achic, Kakapaqui y Tambo Río Negro, solicitaron una intervención urgente de las autoridades ante la problemática ambiental registrada en la subcuenca del río Negro, donde estudios técnicos han identificado condiciones de acidez y presencia de determinados metales en el recurso hídrico.
Las autoridades comunales, comités de usuarios de agua, la comunidad campesina Cordillera Blanca y las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento (JASS) expresaron su preocupación por los posibles efectos que esta situación podría generar en la población y en las actividades agrícolas y ganaderas de la zona.

Retroceso glaciar estaría relacionado con la problemática
De acuerdo con información técnica atribuida al Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) y otras entidades, el retroceso de los glaciares puede dejar expuestas determinadas formaciones rocosas que, al entrar en contacto con el agua y el oxígeno, generan procesos capaces de incrementar la acidez del agua y movilizar metales.
Los representantes comunales enfatizaron que, según los estudios que manejan, la problemática del río Negro estaría asociada al retroceso glaciar y al cambio climático, por lo que consideran necesario evitar interpretaciones que atribuyan automáticamente el fenómeno a actividades mineras.
El problema, advierten, requiere una respuesta articulada debido a que compromete un recurso fundamental para el consumo humano y las actividades productivas.
Preocupación por cultivos y ganadería
Uno de los principales motivos de alarma se encuentra en la posible afectación de la agricultura familiar y la ganadería. Según los estudios técnicos citados por las comunidades, se habrían detectado concentraciones de plomo, cadmio y arsénico en algunos cultivos y pastos de la zona.
Entre los resultados mencionados figura el análisis de granos y hojas de chocho o tarwi, donde se reportaron concentraciones de 0.226 mg/kg de plomo, 0.242 mg/kg de cadmio y 0.88 mg/kg de arsénico.
Las comunidades consideran que estos resultados requieren una evaluación integral de las autoridades sanitarias y ambientales para determinar los niveles reales de exposición y los eventuales riesgos para la población.







